El octavo c

Mi vecino y sus amigos hablan en el balcón

sobre el fluir y dejarse llevar en el amor

que coger es un montón

que significa más que la nada

que no está mal sentir tanto 

que no está mal dejar que fluya

que no está mal sentir.

Y yo por dormirme escucho todo esto

y no puedo evitar pensar 

en todo lo que dijiste y lo que no

en el te amo que dibujaste en mi espalda

e hicimos de cuenta que no se dijo.

Yo escucho todo esto 

y pienso en tu forma de mirarme

y dudo si es posible encontrar algo así 

un hecho tan simple

y la capacidad de decir tanto

sin decir nada.

Pero acá estoy, escuchando a José

mi vecino, y sus amigos

pensando en vos 

y toda la demencia que fingí 

por no poder decirte 

yo también.




Entradas más populares de este blog

Marcas en el alma, pelitos en la ropa

Tul y lentejuelas