Y cada tanto me despojo de todo lo puesto con las manos o palabras. Porque no siempre es necesario sacarnos toda la ropa para quedar realmente desnudos.
Donde haya miedo míralo de frente a los ojos y dale la mano para llevarlo con vos sin dejar de avanzar. Y con el amor lo mismo se aplica. Lo miras de frente a los ojos y le das la mano para caminar a la par. Y es ahí donde entendemos que el amor y el miedo se parecen en algo: también van de la mano.