Faroleros


Cuando era chiquita
le tenía miedo a la oscuridad
y mi mamá me dejaba prendido
un velador en forma de pato
que me leía cuentos para dormir.

Cuando era chiquita
no entendía que la oscuridad
era más que apagar una tecla
figurativa o literalmente hablando.

Hoy apagar la luz
no me da miedo.
Lo que me asusta
es que siendo grandes
no la sepamos prender.

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