No tocar

Las cicatrices
nos dicen de dónde de venimos
y a donde no deberíamos volver.
Pero a veces pasa
que somos medio boludxs
y no aguantamos ver mucho tiempo
esa cascarita que crece ahí
lento, a su tiempo.
Y algo adentro nuestro
grita en silencio que la rasquemos
innecesariamente
cuando sabemos muy bien
que nos va a volver a doler
y quizás la próxima
nos duela aún más.

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